lunes, 27 de junio de 2016

"JUANGA" EN FESTEJO POR LA TIA ROSA


Tía Rosa (izquierda) pidiendo una de sus canciones y tía Angela.
Hasta parecía una estampa del Paraíso. De esas que salen en La Atalaya, en las cuales se observa a ciertos animales salvajes en franca convivencia con humanos. Lo mismo acá: todo era armonía, paz y fraternidad entre la concurrencia.

Y es que la presencia de Ricardo Rodríguez, "soldado de Dios", con su mensaje de amor, pareciera que vino a ablandar el corazón de varios de los asistentes, al menos el de aquellos que, de manera cotidiana, no se dan ni los "buenos días".

Tal vez a ello contribuyó el hecho de que el festejo fue por el cumpleaños de la tía Rosa y nadie habría querido aguarle la fiesta.

El mentado Juanga, antes de salir caracterizado.
Quizá por ello, también fue que "Ricardo Rodríquez" fue contratado en su papel de arremedador de Juan Gabriel, para agasajar a la cumpleañera, a quien, dicho se de paso, no le gustan los mariachis. Y vaya que el Juanga la emocionó con su canto.

"Pero no me Dejes Nunca", fue una de las primeras interpretaciones que el Juanga, no sólo dedicó a la tía Rosa, sino que fue a cantarla enfrentito de ella, mientras le tomaba las manos. Ella no cabía de la emoción, sobre todo cuando el artista la conminó a seguir con Cristo y le decretó "sanación y bendiciones".

Y acá la tías Cristina (enojada), Mica, Rosita y el tío Alejandro.
Tras de señalar que había sido invitado para interpretar a Juan Gabriel, el artista dijo que "más que presencia y voz, vine a darles mucho más: a partir de mañana hago ayuno y oración para lo que motivó esta fiesta", enfatizó.

Lo más hermoso, añadió, "es que están juntos y decreto que sigan siendo como muéganos", dijo a la concurrencia, integrada por unos 80 familares, quienes parecían darle el avión.

Fuera de esos sublimes momentos, los asistentes cantaron a coro todas y cada una de las melodías del Juanga, mientras que algunos varoncitos le lanzaban piropos y besos. Relajo puro, pues, que sólo puede provocar el Divo de Juárez, así sea a través de un imitador.

"PARA LA TIA ROSA, NO PARA LOS PAPAS"

Tío Alejandro y tía Lucy.
La Paty no necesitó una sola del gota del alcohol que corrió de manera generosa para ponerse sentimental y chillar. -Es que estaba contando sus penas a una de las tías y, de repente, se soltó a llorar, -dijo alguien.

En eso estaba la fiesta cuando llegaron los mariachis con las consabidas "mañanitas" para la festejada. Luego de ello, un momento caótico, porque uno de los filarmónicos pidió una porra para "los papás" -era Día del Padre- y durante varios minutos nadie le aclaró que se trataba del cumpleaños de la tía Rosa.

"¿Bueno, con cuál seguimos?", preguntó el músico, pero nadie sugería alguna canción, hasta que una sobrina de la festejada atinó a pedir "la que sea".

"¿Cómo la que sea?", cuestionó incrédulo otro de los mariachis.

Por fin el tío José pidió "Las Isabeles" (que, si bien es cierto que dicha pieza nunca falta en las reuniones de las hermanas Torres, también lo es que este día no se esperaba  que la tocara el mariachi, porque a la tía Rosa no le gusta pero ni tantito).

Finalmente Gaby les aclaró que se trataba del cumpleaños de la tía Rosa. Entonces sí, los músicos pidieron porra para ella. Y no sólo eso, también le preguntaron qué canciones quería.

Pocas veces se había visto tan emocionada a la tía Rosa como esta tarde-noche.

(IP)

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